Mitos sobre el Escorpión Coral: la gran lagartija “demoníaca” de fuego

Mitos sobre el Escorpión Coral: la gran lagartija “demoníaca” de fuego

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El Escorpión Coral es una de esas extraordinarias especies que se esconde en nuestros hermosos bosques, sin embargo, también una de las temidas en el Caribe de Costa Rica. Los habitantes de esa zona aseguran que se trata de cruce entre un Geko grande con una serpiente coral venenosa, que si muerde a una persona tiene la capacidad de “secarla” por completo. ¿Qué tan cierto es esto? En este artículo el biólogo, especialista en reptiles, Alejandro Solórzano nos explica.

La cultura popular costarricense, y en general de Latinoamérica en relación con la fauna silvestre de la región, es una fuente inagotable de historias cargadas de imaginación y fantasía, que se mezclan con el desconocimiento generalizado de los aspectos biológicos de estas especies.

Una de las creencias populares más llamativas en la vertiente del Caribe de Costa Rica es la del erróneamente temido Escorpión Coral. Según el relato de muchos campesinos, es una lagartija de casi 50 cm de largo, un intenso color rojo en los costados y la cabeza grande y amarilla que es el resultado del “cruce” de una coral venenosa (Micrurus mosquitensis) con un gecko grande (la especie de mayor tamaño en Costa Rica (Thecadactylus rapicauda)).

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Escuchar esta historia de un agricultor de la provincia de Limón me impactó mucho, sobre todo por la contundencia con que me aseguraba que este era una criatura demoníaca que con su mordedura o con su cola era capaz de “secar” completamente una persona y que estos bichos acechaban y buscaban a la gente para hacerle daño.

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El arraigo de estas creencias es notable en muchas comunidades así como su resistencia a aceptar que la realidad es muy distinta. El Escorpión Coral  (Diploglossus monotropis) es una lagartija completamente inofensiva de coloración muy brillante y hermosa, con la cola larga y gruesa que pertenece a la familia de los ánguidos (Anguidae) o lagartijas serpentiforme, por su forma de movilizarse similar a una culebra.

Tampoco es producto de ningún cruce de especies distintas porque es biológicamente imposible. Eso si, sus poderosas mandíbulas son capaces de morder con mucha fuerza y causar una herida dolorosa si se le molesta, pero nada más, porque no son venenosas.

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Foto de Luis Vargas Durán

Esta especie de actividad diurna habita en el suelo del bosque donde acostumbra ocultarse debajo de troncos caídos o acumulaciones de hojarasca, por lo general cerca de fuentes de agua o sitios pantanosos. Sus movimientos rápidos y su comportamiento esquivo no permiten observarla con frecuencia.

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Estos animales cazan activamente diferentes tipos de insectos, arácnidos y otras especies como ranas, lagartijas, huevos pequeños, culebras y casi cualquier cosa que tenga el tamaño para ser devorado.

El Escorpión Coral es una de las extraordinarias y diversas formas de vida que habitan en nuestros bosques.

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