Locos por el bosque, la utopía de todo amante de la naturaleza
Este lugar está ubicado en Cascajal de Coronado, a 18 kilómetros del centro de Coro.

Locos por el bosque, la utopía de todo amante de la naturaleza

En el camino nos topamos con gente muy pura vida, un perrito que nos acompañó durante todo el tour, naturaleza inimaginable, un frío aterrador, lluvia refrescante y un camino chivísima. Los invitamos a conocer este tour a Cascajal de Coronado.

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Muchos lugares del cantón de Coronado son caracterizados por ese frío que invade hasta los huesos. Ese frío que a las personas de otros cantones les pone la piel de gallina; pero para quienes viven ahí, es el diario vivir.

Pero hace un tiempo fuimos a un lugar, ubicado en Cascajal de Coronado, que sin duda es uno de los más fríos que hemos visitado hasta ahora. Eso sí, el tour es muy pero muy chiva.

Llegar al inicio de la aventura es fácil. Si usted va en carro, se gana unos kilómetros bastantes valiosos ya que puede llegar hasta las oficinas de Locos por el Bosque, que es una reserva biológica que practica el turismo eco-sostenible – tiene que subir 18k de Coro a La Nubes- . Pero si va en transporte público, debe agarrar el bus de Cascajal de Coronado y bajarse en la última parada.

A nosotros nos tocó ir en bus, entonces tuvimos que caminar 10 kilómetros para poder llegar a la cabaña de Locos por el Bosque y así empezar, nuevamente a caminar para llegar al Río Volcánico Cajón.

En el camino nos topamos con gente muy pura vida, un perrito que nos acompañó durante todo el tour, una naturaleza inimaginable, un frío aterrador, una lluvia refrescante y un camino un poco trillado.

Después de tomar varias veces un respiro para poder seguir con el camino, logramos llegar a la entrada de Locos por el Bosque, de paso entramos a la cabañita, sacamos nuestra comida y descansamos un poco para agarrar fuerzas.

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El guía del lugar nos dio unos tips, nos recomendó que por la hora – ya eran tipo 1p.m.- mejor solo fueramos a uno de los lugares. Ya sea el mirador o el Río Volcánico Cajón. Nosotros decimos ir a la segunda opción.

Para llegar a nuestro destino, tuvimos que caminar, caminar y seguir caminando. Una que otra vez nos caímos porque el terreno estaba bastante húmedo y lleno de barro.  Era una subida, una bajada, era toda una aventura.

Cabe destacar, que pese a las dificultades del terreno, la vista, energía y el aire que respirábamos era sin igual. Un aire puro, sin contaminación. Un sonido sin tráfico. Y un ambiente sin estrés.

Después de caminar unos cuantos minutos, nos encontramos con un rotulo que decía algo así como cascada, entonces decidimos entrar. El sonido de los pájaros, los mosquitos y el viento, cada vez era más fuerte.

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Seguido de eso, unas empinadas gradas nos encontraron. Pueden ser unas 90 o más, la verdad después de tanto bajar, uno ni se da cuenta de cuántas fueron. -Bajarlas es fácil, vieran ustedes lo que es subirlas, a la vuelta fue todo una odisea-.

Después de todo ese trayecto, ya no nos topamos con cabañas, rótulos, perros o gradas; en éste caso vimos una obra de arte. Una pintura que parecía irreal. Un hermoso río volcánico, arcilla por doquier, el agua corriendo y la naturaleza hablando en su máxima expresión.

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Nos quedamos unas cuantas horitas, algunos se metieron al río, otros decidimos no morir en el intento y los más relajados decidieron pegarse una siesta en ese increíble spot.

¿Se le antoja? De verdad es un tour que se disfruta mucho, así que si quiere incluirlo en su próximo tour puede llamar al 4080-3210, mandar un mensaje de Whatsapp al 8361-6292, o darse la vuelta y disfrutar del ambiente.

Costo de la entrada ¢3000 por persona.

 

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