Costa Rica escondía el gusano terciopelo más grande del mundo

Costa Rica escondía el gusano terciopelo más grande del mundo

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Sin saberlo y sin quererlo, el biólogo costarricense Alejandro Solórzano descubrió en 2011 el gusano terciopelo más grande del mundo, escondido en el bosque limonense. El gusano fue considerado un gigante de su especie, se incluyó el la lista anual de las 10 nuevas especies del planeta, puso los ojos del mundo sobre la pequeña Costa Rica, y hoy lleva en su nombre el apellido de un costarricense. Aquí le contamos la historia.

Sin saberlo y sin quererlo, el biólogo costarricense Alejandro Solórzano descubrió en 2011 el gusano terciopelo más grande del mundo, escondido en el bosque limonense. Por mucho tiempo a este tipo de gusano se le ha conocido por sus características raras por las que incluso parece haber sido traído de otro planeta. Pero lo realmente asombroso fue que el Caribe de Costa Rica escondía una especie nunca antes vista, considerada una especie gigante. Esta especie que en aquel momento fue incluida en lista anual de las 10 nuevas especies en el mundo, lleva en su nombre el apellido de un costarricense: Alejandro Solórzano, quien hoy nos cuenta su experiencia al descubrir a este gigante que atrajo los ojos del mundo hacia la pequeña Costa Rica:

Quienes nos dedicamos al estudio de la naturaleza y sus diferentes formas de vida rápidamente percibimos que cada incursión, cada caminata, cada investigación que realizamos dentro de un bosque es una aventura diferente cada día o cada noche. La selva es un escenario que nos sorprende a cada instante con repentinas e inesperadas situaciones que no dejan de maravillarnos.

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Hace unos años tuve la oportunidad de descubrir una especie extraordinaria, durante una gira de investigación y fotografía de anfibios y reptiles en la región de Siquirres, en la provincia de Limón.

Después de una larga noche recorriendo la espesa selva y pequeñas quebradas donde logramos encontrar y registrar una gran cantidad de especies de ranas, lagartijas y serpientes, me detuve a descansar momentáneamente junto al vaqueano que me acompañaba.

Río Blanco de Liverpool, Siquirres, Limón
Río Blanco de Liverpool, Siquirres, Limón

Al revisar mi cámara me di cuenta que solo quedaban cuatro fotografías por disparar (diapositivas en aquel entonces). Como ya casi era la hora de regresar, decidí caminar a una quebrada que se encontraba a escasos metros para tomar esas últimas fotos. A los pocos pasos dentro de la quebrada observé sobre una piedra a un grillo grande, oscuro y bastante feo por así decirlo. Me hizo tanta gracia que decidí gastar las fotos con él. Me agaché y tomé la primera foto, pero en ese instante con el “rabo del ojo” noté que algo se movía lentamente sobre el paredón a mi derecha. Me di vuelta y observé a un onicóforo o gusano aterciopelado desplazándose lentamente por el borde de tierra húmeda.

El gusano gigante vive en las selvas de Costa Rica y fue llamado Peripatus solorzanoi, en honor a su descubridor, el costarricense Alejandro Solórzano.

Estos animales de actividad estrictamente nocturna son un grupo muy particular de invertebrados que habitan en las regiones tropicales y templadas, y que parecieran traídos de otro planeta, pues se podría decir que son como una mezcla de varias especies pero diferentes a todo. Se les confunde con babosas o se les llama gusanos con patas, pues tienen múltiples pares de patas, ojos pequeños, antenas, y unas glándulas que producen una especie de goma adhesiva que lanzan como respuesta defensiva si uno los toca, y que también utilizan para inmovilizar a los pequeños insectos y larvas de las que se alimentan.

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Debido a que era el primer onicóforo que detectábamos en el área, me alegré del hallazgo y le tomé las fotos que quedaban. Por un instante me quedé divagando si lo colectaba o no, pues mi conocimiento básico del grupo no me indicaba nada fuera de lo común, pero decidí llevarlo de último momento para mostrarlo al especialista en este campo, mi amigo y director de la Revista de Biología Tropical Julián Monge, en la Universidad de Costa Rica.

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Aún así, estuvimos a punto de dejarlo en el lugar pues no teníamos bolsas o recipientes para guardarlo, hasta que apareció una pequeña bolsa de galletas que nos comimos y ahí lo colocamos con un poco de tierra húmeda y algunas hojas para poderlo llevar con nosotros.

Al día siguiente llevé el ejemplar a la oficina de mi amigo y le dije, con la mayor inocencia, que le traía un onicóforo de la región donde estábamos haciendo el inventario de anfibios y reptiles.

Guayacán de Siquirres, Limón
Guayacán de Siquirres, Limón

Al sacarlo del frasco y colocarlo sobre una mesa su expresión de sorpresa fue mayúscula. ¿De dónde sacaste esto? exclamó. Aún sin entender, le dije que de una pequeña quebrada selvática a eso de la una de la mañana. Tomó una regla para medirlo mientras el bichito se estiraba y me dijo: este ejemplar mide 22 cm”. En mi desconocimiento le pregunté si eso era algo raro, y me dijo: “el onicóforo más grande conocido mide 15 cm. Este ejemplar no solo es una especie desconocida sino la de mayor tamaño en el mundo en este momento”.

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Estábamos ante uno de los grandes descubrimientos de la época. Un verdadero gigante entre este grupo de invertebrados. Posteriormente logramos conseguir más ejemplares en la región para la descripción de la especie y los estudios  de su biología. El hallazgo dio la vuelta al mundo en poco tiempo, provocando un gran impacto en la comunidad científica, al tiempo que destacaba a nuestro pequeño país por su biodiversidad.

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