¿De verdad hubo brujas en Escazú?

¿De verdad hubo brujas en Escazú?

Artículo escrito por Deliah Ugalde

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Escazú es una ciudad ubicada al Suroeste de San José, Costa Rica. Popularmente, este cantón es conocido como “La Ciudad de las Brujas”.  El escudo de la Municipalidad del Cantón de Escazú, reúne varios elementos representativos del cantón bajo el lema: “Escazú, Ciudad de las Brujas” y entre otros elementos se destaca la figura de una Bruja volando  sobre sobre la ciudad en una escoba.  Pero ¿por qué razón a Escazú se le llama “La Ciudad de las Brujas”? Muchas son las leyendas y los mitos  que se cuentan, de generación en generación, para responder  esta gran pregunta y la mayoría de ellas datan desde la época de la Colonia Española.

Conquista

La Cristiandad del Norte de España decidió reconquistar su territorio, convencidos que para lograrlo debían expulsar de la Península a los judíos y a los moros. En el año 1492, los Reyes Católicos redactaron un edicto en el que obligaban a los judíos a abandonar su fe y a convertirse al Catolicismo, bajo amenaza de expulsión para los que no lo hicieran. Muchos judíos que se negaron a abandonar su fe fueron prisioneros, otros quemados en hogueras, otros asesinados a espada o lanzados a las fieras. Los que fueron expulsados y lograron salir de Sefarad fueron despojados de todos sus bienes sin saber a dónde ir.

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Es aquí donde aparece, con gran protagonismo en favor de los judíos, el Navegante Cristóbal Colón, que navegaba junto a grandes cantidades de carabelas surcando las aguas del Atlántico en un verdadero éxodo masivo, buscando tierras que acogieran en paz y descanso a miles de judíos que salieron huyendo del espanto que constituía el Santo Oficio de la Inquisición. Sólo anhelaban una tierra lejos de la persecución que les permitiera vivir en paz, junto a sus familias. Se cree que cerca de medio millón de judíos fueron expulsados de España en 1492. La mayoría llegó a Portugal, Francia, Inglaterra, Los Países Bajos, Túnez, Argelia, Marruecos, Grecia y Turquía.

Judios

 También llegaron a América y muchos de ellos llegaron a Costa Rica, especialmente al Valle Central. Un gran número de judíos se asentó en la ciudad de Escazú escapando de la muerte y de la persecución. Curiosamente, algunos historiadores costarricenses afirman que la palabra Escazú viene de la voz indígena ITZKATZU que significa “Lugar de descanso”. Y realmente fue “descanso” lo que los judíos encontraron en ese pueblo. Ellos se escondieron en Escazú con el fin de  borrar sus raíces judías por temor a perder la vida. Cambiaron sus apellidos y comenzaron a vivir su fe judía y sus tradiciones de manera secreta. Debía ser de manera secreta ya que el Acta de la Independencia de Centro América de 1821 estipulaba una serie de condiciones, entre ellas, aceptar y practicar la religión Católica como única en el país. Los judíos escazuceños continuaron reuniéndose secretamente en sinagogas ocultas dentro de sus propias casas,  en los sótanos o en sus patios traseros.

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Escazú de noche. Tomada de El informador de Escazú
Escazú de noche. Tomada de El informador de Escazú

Es aquí donde nació la creencia popular de que Escazú es “La Ciudad de las Brujas”. La creencia nació cuando las personas ajenas al judaísmo y ajenas a Escazú, se enteraban de que en un día determinado de la semana, todas las mujeres de Escazú se apresuraban a sus casas, encendían velas, hacían extraños movimientos con sus brazos alrededor de las velas, y pronunciaban palabras y cantos inentendibles para todos los que desconocían el idioma hebreo.

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Velas-encendidas

 

De conformidad con la tradición judía, al atardecer del viernes, cada mujer enciende las velas y bendice al Eterno por  el Shabat (Heb: sábado). Sin una perspectiva judía, era imposible comprender lo que todo esto significaba. Escazú era un pueblo en el que la mayoría de las mujeres, por ser judías, tenía estas costumbres, por lo tanto, nada de eso era extraño para la población local. Pero cuando las personas ajenas a Escazú veían el comportamiento de los judíos y sus mujeres, sin tener respuestas lógicas, daban lugar a la invención de leyendas y de  mitos que fueron pasando de generación en generación hasta nuestros días y todos los que venían de afuera, al no tener una explicación lógica decían: “¡Hay Brujas en Escazú!”

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Fue así como rápidamente se corrió la voz de que en ciertas casas se reunían las mujeres para hacer hechizos o aquelarres. Y fue así como de generación en generación se ha fortalecido la popular creencia de que Escazú es “La Ciudad de las Brujas”.

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Escazú de noche. Tomada de El informador de Escazú

   En realidad, eran las familias judías y sus mujeres viviendo su fe y sus tradiciones en secreto para esconder su identidad, aunque en público se comportaban como si fueran familias Católicas. Con el paso del tiempo y por temor a la persecución, las familias judías fueron abandonando, poco a poco, la vivencia de su fe y las nuevas generaciones fueron olvidando sus verdaderas raíces. Se considera que el 80% o más del Pueblo de Costa Rica desciende de aquellos Judíos Sefarditas que llegaron a nuestra Tierra hace cinco siglos, aunque la mayoría de los costarricenses desconoce el origen de su propia historia. Es por esto que el investigador judío costarricense, Luis Kleiman z’’l. escribió la conocida frase:

“El tico nació en Israel, dejó su ombligo en Sefarad

y aprendió a caminar en Costa Rica”

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