Crónica: Contagio Silencioso

Crónica: Contagio Silencioso

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Del VIH se sabe tanto y tan poco al mismo tiempo. Mucho saben cómo se contagia y que no tiene cura, pero pocos conocen los rostros de quienes lo cargan en su sangre como “sentencia de muerte”. Acá le contamos la historia de Paula, una joven embarazada a quien el diagnóstico la golpeó por partida doble.

Escrito por: Karina Porras Díaz

“Sientes una sentencia de muerte”. Paula, recuerdas muy bien ese día, el 20 de diciembre del 2010. Tú sí que no tienes una idea lo que es un “lamento decirle… es portadora del VIH”. Te quedas con ese momento el resto de tu vida. Paula, “lo peor está por venir”.

No quieres revelar tu identidad, temes ser de nuevo crucificada por la sociedad y optas por contar que algo cambió tu vida por completo hace 5 años. No solo tu vida. Sabes, condenaste a tu hija Lucia. Así como dicen, de un día para otro te marcaste y dejaste huella.

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Te asustaste mucho, pegaste el grito al cielo, te diste cuenta que tenías VIH cuando a tu hija también se lo diagnosticaron, esto sí que es una completa pesadilla, ser paciente con enfermedad relacionada con el VIH y transmitírsela a tu hija, es querer morirse, es el peor castigo de toda la vida.

sida

Paula, es normal que no estés consciente, no puede haber peor noticia que esta, te perdiste por unos minutos, pensaste en no existir, tu corazón se hizo un puño y la única solución para no cargar con esta cruz es la muerte. No sería la mejor solución, sabes, el odio de tu hija sería eterno.

Ese día, no quisiste aceptar la noticia, te imaginaste un mundo hecho pedazos, saliste corriendo a tomar un poco de aire, no querías regresar a aquellas cuatro paredes del consultorio, te daba pánico escuchar de nuevo la noticia, que lamentaste mil veces.

Mal augurio

Te acuerdas como empiezan los síntomas del VIH. Lucía de tan solo 1 año comenzó a bajar de peso, al caminar se le veía la gran debilidad, pasó de pesar 9 kilos a 7, le costaba abrir sus ojitos, se tambaleaba, estaba bastante decaída, no quería comer, hasta dejó sus galletas preferidas de chocolate.

sida 4¡Pobre! tenía lesiones en la boca, pensaste que eran reacciones de sus primeros “dientitos de leche”, ¡Paula qué ignorante!, sus mejillas estaban rojas y su cuerpo ardía, podría ser una fuerte gripe -eso fue en los que pensaste- entonces decides llevarla al Hospital Nacional de Niños.

Paula, tú no lo sabías, cuando se adquiere el virus de la inmunodeficiencia humana empiezas a presentar una infección viral similar a un resfrío, con problemas nasales, fiebre; también –generalmente- presentas lesiones en la boca y bajas drásticamente de peso.
Sin pelos en la lengua, un hombre alto y con pelo negro como de 45 años lo dijo “la pequeña tiene VIH, señora, ¿tiene VIH?”. No puedes decir nada, te echas a llorar desconsoladamente en los brazos de ese extraño. No importa si tú tienes la enfermedad, te importa la niña.

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No lo imaginas y te lamentas una y otra vez, tu pequeña era una de las 95 menores que son diagnosticadas portadores del VIH en el Hospital de Niños, cada año.

Con la voz quebrantada le preguntaste al doctor de cómo fue que la contagiaste; incluso, le dijiste que si podías hacer algo por ella, estabas tan angustiada que no la querías tocar, temías hasta con darle un beso. Ella ignoraba todo, estaba sentada en una silla, viendo a su madre llorar y al doctor tratando de hacer algo por las dos.

Saliste del lugar con un peso que tendrías de por vida. Paula, no solo tenías Sida, sino que contagiaste a quien dices que amas con toda tú alma, ya te imaginaste la vida que tendrá la niña, que puede esperar si tan solo al año ya es paciente del VIH.

aborto
Recuerdas como un año atrás estabas de fiesta en fiesta, con cientos de hombres, estabas tan feliz de ser una mujer que muchos quieren tener, Luis, Ricardo, Diego, Daniel, y muchos más te tuvieron por una noche.

Cuando estabas en el Night Club no te importaba nada, pasabas tus noches bailando en un tubo frente a tus admiradores, a quienes terminabas por hacer un baile privado, esa era tu rutina.

Paula, nunca pensaste en prevenir un embarazo, menos una enfermedad, entre tanta fiesta eso es lo menos que pudiste pensar. Así te la pasabas todos los días, no tenías nada mejor que hacer y ocupabas el dinero para sobrevivir.aborto2

Te duele tanto saber que pudiste evitar que tu hija sea portadora del Sida. Mario, tu novio y padre de Lucía te lo advirtió, te confesó que tenía la enfermedad y la respuesta que le diste fue: “ya no te quiero ver más”; no asimilaste que también podías ser portadora.

Lo peor es que te arriesgas, ya sabías que estabas embarazada, tenías dos meses y no acudiste al médico, no sabías que eras VIH pero lo presentías.

Tampoco sabías que la trasmisión del virus de la madre al niño se puede prevenir si la enfermad es detectada durante los primeros meses del embarazado y se inicia con un adecuado tratamiento.

Paula, el tratamiento que te pudieron haber brindado en el embarazo consiste en darte medicamentos especiales contra el virus del VIH (antirretrovirales), o bien, te pudieron programar el nacimiento por cesárea, administrar un antiretroviral en la vena en el momento del nacimiento de Lucía y darle un antiretroviral por las primeras 6 semanas de vida.

aborto4Viste Paula, le pudiste evitar tal dolor, tanto sufrimiento.

La dejaste sola, sentiste el corazón destrozado, tu pequeña de solo un año es portadora de Sida, sabes bien lo que eso significa, temes perderla.
No te percataste que podías tener el virus, eso fue en lo que menos querías pensar y lo dejaste pasar, pasaron los días y no se iba la noticia que te dio tu “ex”, pero no te animabas a ir a una clínica. ¡Tanto miedo tenías Paula!

Al final optaste por no ir, el temor te lo impidió; podías ser señalada por tu familia, bueno la poca que te queda, está tu madre María, que no ves hace 2 años y a tu hermana Fernanda, tu padre falleció hace 8 años. Ellas no quieren saber mucho de tu vida, saben a lo que te dedicas y eso no es bien recibido.

Personas con el VIH tienen un perfil variado, pero hay quienes son más vulnerables a padecerla como quienes tienen una baja escolaridad, los que consumen drogas y ser sexualmente activo y no usar condón. Paula, formas parte de todas estas características.

Tu solo cuentas con la primaria, algunas madrugadas te da por consumir droga, sabes lo que es tener sexo sin parar y además no usas protección.

Paula, ahora eres una de las 6 mil personas con VIH que están recibiendo tratamiento, antes formabas parte una subpoblación que tiene un diagnóstico no realizado. Según estimaciones latinoamericanas, por cada enfermo con VIH/ Sida, hay entre 5 y 20 personas infectadas.

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Bueno, Paula, y con todo este panorama, no hay mucho que hacer en el consultorio, ya lloraste lo suficiente y urge iniciar con lo que les indicó el doctor, ahora todo cambia, es otra vida.

Ahora tú y Lucía forman parte de esta lista de personas que reciben tratamiento, el mismo día de la cita empezaste con un camino largo, tu hija también pasa por la misma rutina… Estás consciente que vienen días difíciles para ambas.

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