Conozca 9 leyendas ticas de terror
El Cadejos, la Segua, la Llorona, son algunas de las leyendas que le pondrán los pelos de punta.

Conozca 9 leyendas ticas de terror

Una joven que deambula y llora por los ríos en busca de su bebé, un perro negro, grande y encadenado con dientes de jaguar y patas de cabra, una calavera de caballo y la carne podrida que se oculta en la figura de una mujer esbelta, para seducir a los hombres que caminan en veredas solitarias. Éstas y otras son algunas de las historias de terror bien ticas que acá se las contamos.

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1. La Llorona:

¿Quién no ha escuchado una de las leyendas más terroríficas del país?, si bien es cierto que existen diferentes versiones sobre este pasaje macabro, la más conocida es acerca de una muchacha campesina que viajó a San José y quedó embarazada.

Cuando se aproximaba la fecha de dar a luz, la joven abortó y lanzó al bebé a un río. Luego, el arrepentimiento caló tan profundo en su persona, que vagó por todo el cauce del torrente en busca del niño asesinado y cuando lo va a salvar de las aguas, éste desaparece.

Como toda leyenda, siempre existe otra cara de la historia; por ejemplo, algunos no la sitúan en la ciudad, sino en un poblado y personas aseguran que fue hija de un cacique en la época de la llegada de Vázquez de Coronado.

2. El Cadejos:

Se imagina un espectro con forma de perro negro, grande y encadenado, incluso con dientes de jaguar y patas de cabra. Así tal cual se lo describimos es el animal de la reconocida leyenda del Cadejos, el mismo que aparece en los caminos a altas horas de la noche para acompañar a los noctámbulos; aquellos que no andan en buenos pasos, los conocidos por ser mal portados.

Según relata la historia, se trató de un hijo menor que era amante del libertinaje y sufrió la maldición de su padre; o bien, un sacerdote corrupto que fue castigado por Dios.

Al parecer, luego de 100 años de castigo, se transformó nuevamente en un humano, pero más tarde se suicidaría, arrojándose al cráter del Volcán Poás. Para algunos no murió, y más bien le responsabilizan por los estremecimientos del coloso.

3. La Segua:

Algunos hombres pueden perder la cabeza por una mujer, pero jamás al punto de dejarse seducir por una calavera de caballo, que tiene la carne podrida, los ojos luminosos y aliento con hedor a descomposición.

La Segua aparece como una mujer bella que se les insinúa a los hombres, mientras éstos circulan solitarios por veredas desiertas. Comúnmente, la víctima se traslada a caballo, aunque en relatos más modernos se puede dar también en automóviles.

La leyenda cuenta que, cuando el hombre acepta darle “ride” a la mujer, a ella se le transforma en una calavera de caballo, con las descripciones antes mencionadas.

Existen distintos escenarios de cómo es que la Segua acaba con su presa: lo mata con un beso, muere de terror, escapa y queda raquítico, o le muerde la mejilla para marcarlo como adúlteros o lujuriosos.

4. El Padre sin Cabeza:

Imagínese una ermita que aparece en una calle desierta y a la medianoche las el sonido de las campanas invitan a misa, la cual se desarrolla como si fuese en la Edad Media; o sea, en Latín y con el sacerdote de espaldas.

El fantasma de un cura se da la vuelta para la bendición, y en ese preciso momento deja ver que no tiene cabeza, mientras los presentes se despiertan en media calle, en donde no hay iglesia y con el recuerdo de ser perseguidos por el espectro.

5. La carreta sin Bueyes:

La leyenda está enfocada en la avaricia y la codicia, ya que en pleno día o de madrugada, se escucha a una carreta transitar frente a la vivienda de una persona ligada, intrínsecamente, con alguna de estas características. El propósito es que cambien su forma de pensar.

La carreta está pintada de muchos colores y, según cuenta la historia, quien la ve muere a los ocho días de observar su aparición.

El episodio se remonta al antiguo San José, donde habitaba gente sencilla y creyencera. Allí, una bruja estaba enamorada del más valiente y apuesto de los muchachos del pueblo, quien la despreciaba puesto que era cristiano.

No obstante, la bruja obcecada logró conquistar al joven por medio de mentiras, incluso al punto de vivir muchos años a su lado, y transformándolo en un ser similar a ella.

Los familiares del muchacho no aprobaban dicha unión, al igual que tampoco contaban con la bendición del cura del pueblo, que cada tanto aprovechaba el espacio de sus prédicas para denunciar el acontecimiento.

Así transcurrieron los años, y la víctima ya mayor, tuvo una enfermedad incurable. Por tal motivo, le solicitó a la bruja que cuando falleciera, los santos oficios se realizarán en el templo de la zona. Sin embargo, el sacerdote no lo autorizó.

Una vez que murió su amado, la bruja preparó los bueyes y la carreta, además puso la caja con el cuerpo muerto, cogió su escoba, su machete y se dirigió a la iglesia.

El cura detuvo la carreta una vez que ésta se encontraba en las puertas del templo, pero la bruja no obedeció y más bien blasfemaba contra lo sagrado. A raíz de esto, en la actualidad se presume que la hechicera, la carreta y el muerto vagan por el mundo.

6. El Espantajo Azul:

Se trata de un espectro que se aparece en el trayecto que comunica a Paraíso con Cartago. Al parecer es un sujeto alto de color azul, capaz de arrojar fuego por todo lado.

Retratado por su maldad, ya que le gustaba torturar a las personas y, tras su muerte, las malas lenguas indican que fue a parar al mismísimo infierno; de donde logró escapar, pero con el ardor del fuego del averno en su interior.

7. La Tulevieja:

Un fantasma femenino, cubierta de una especie de sombrero llamado tule (con forma de plátano)  y con los senos hinchados, que va errante por distintos caminos y despoblados.

La versión más conocida la relaciona con la leyenda de la Llorona y narra la historia de una muchacha que tuvo un embarazo no deseado y siempre usaba un tule. Ella, luego de darse cuenta que estaba encinta, huyó a Puntarenas, y estando ahí dejó al bebé en un río.

Otra versión habla de una mujer que siempre llevaba puesto el tule. Un día el viento le arrebató el sombrero que fue a dar al río, y tras ir por él, murió ahogada.

Algunas personas aseguran que fue transformada en un demonio y se le aparece a los hombres lujuriosos con los senos descubiertos, invitándolos a acariciarlos mientras bailan. En su pecho habita un hormiguero y las zompopas pican al seductor, anestesiándolo. Posteriormente, la Tulevieja alza vuelo con el incauto para comérselo.

8. El Micomalo:

Una bestia infernal capaz de mutar. Su descripción varía, pero en Marcos Ramírez, de Carlos Luis Fallas, se le describe como un gorila, sus ojos son iluminados y manos candentes que dejan huellas de quemaduras.

9. Los duendes:

En la niñez era común escuchar a los papás decir: “al final del arco iris está la olla de oro”, desde ese entonces nos familiarizamos con la leyenda de los duendes. En Costa Rica, la historia cuenta que, probablemente, estos seres diminutos existen a raíz de la mezcla de españoles con los espíritus guardianes de la tierra indígena.

Criaturas con vestidos de colores, de 30 centímetros de altura, con barba y sus huellas tienen la forma de las de un ave.

Según la creencia de algunos campesinos, debido al gusto de los duendes por las actividades lúdicas, si se ensañan con una familia, son capaces de poner la casa de cabeza, vierten cenizas o heces en los alimentos, dejan caer los comales y rompen trates.

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